Algunas cosas no son fáciles

Algo que siempre he considerado sumamente dificil en una relación de cualquier tipo es recuperar el tiempo perdido y suele ser muy complicado después de una ruptura hacerlo. Cuando dos o más personas se distancian por alguna razón nunca es fácil volver a comenzar, esto probablemente tenga tal nivel de certeza que en muchos casos las relaciones se interrumpen de manera permanente; para mí la peor parte de este tipo de situaciones siempre ha sido cuando la persona que de una u otra forma ocasiona el distanciamiento pretende volver, al cabo de unos años, al punto de partida así sin más y digo que es la peor parte, porque yo particularmente me confieso incapaz de solucionar este tipo de cosas sin recibir al menos una explicación lógica y coherente, una disculpa o algo semejante. Esta situación la he pasado con amigos y familiares en algún punto y desde diferentes ópticas, la respuesta siempre ha sido la misma….es realmente dificil recuperar el tiempo perdido.

Resulta que después de que uno se acostumbra a vivir sin una persona en su vida, los regresos nunca son iguales y en muchos casos se produce una reacción de rechazo o rabia, es allí cuando viene la parte de la explicación y/o disculpa ¿por qué? porque muchas veces ese rechazo no se debe a una falta de interés en el reestablecimiento de la relación, sino más bien a que durante el tiempo pasado la persona “no culpable” (por llamarla así) acumula una serie de rencores que muchas veces no se manifiestan sino al regreso de la otra persona, pero es aún peor, la sensación que produce el que la otra persona pretenda regresar a nuestras vidas así sin más, en mi caso particular me hace sentir algo así como “bueno y ést@ qué se cree, que se fue, se olvidó de uno y ahora uno tiene que aceptarl@ de vuelta porque ahora sí le da la gana de retomar las cosas”; sé que mi caso no es el único, he visto experiencias ajenas sumamente parecidas. Es por ello que, cuando en algún momento yo soy la persona “culpable” en esa relación y llego a un punto en el cual me doy cuenta de que cometí un error y de que extraño a la otra persona, pues sencillamente llego con una disculpa en la boca, porque si uno mete la pata tiene que asumirlo humildemente y pues, les decía en un memé que no soy persona de decir lo que siento por quienes me rodean, sino que tiendo a demostrarlo con atenciones, pero en ciertas ocasiones como la que menciono en este post, creo que nunca está de más una palabra, porque demostrar o pretender demostrar arrepentimiento y disculpas de nada valen si no queda totalmente claro el panorama. Como diría Oswaldo Aiffil: Así pienso, tú qué dices?.

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