Choroní

Este fin de semana fue de playa para mí, cosa que no es para nada extraña y ustedes lo saben perfectamente, sin embargo debo decir que cambié la locación de mi salida y en esta oportunidad me dí el gusto de conocer Choroní, famoso a nivel mundial por sus playas, sus tambores y su cacao entre otras cosas, además ya me lo habían recomendado muchísimo. Aunque debo decir que prefiero Cuyagua, también debo decir que no conocí demasiado de Choroní, más bien el propio pueblo que es chiquitico, caluroso y tiene un montón de tiendas finísimas para comprar cositas rastafaris que me dejaron con ganas de dejar mis ahorros allá, del pueblo salimos directo para Cepe.
Cepe es una playita chiquitica, sin olas y con un mar cristalino pero oscuro, sin embargo te puedes ver los pies al meterte, tiene un montón de animales y es apta para hacer diving o submarinismo, así que si les gusta este deporte ya saben en donde pueden practicarlo.


El viaje fue todo un show porque mi amiga y yo teníamos entendido que no nos íbamos a quedar a dormir por allá así que no llevé mi carpa, mi sleep in bag, así como otros implementos propios del camping, pero cuando llegamos resultó que todo el mundo se quería quedar, así que terminamos teniendo una carpa de dos personas y una de cuatro para 15 personas, saquen sus cuentas; yo valientemente quise quedarme a dormir afuera en una esterilla pero el frío fue más fuerte que yo y terminé acurrucadísima dentro de una carpa, al amanecer sentí que no había dormido lo suficiente y terminé estirando una esterilla y durmiendo arropada allí como por una hora más…que vida tan dura.
Tuve la oportunidad de conocer El Dique, en donde hay un río con una cascada, demasiado finos, la corriente es un poco fuerte pero si nadas con fuerza puedes pasar la cascada y quedar en un rinconcito bañándote con la cascada, demasiado sabroso, había gente que se lanzaba desde el dique o las piedras hacia el río, pero mi amiga no me dejó hacerlo, por eso es que uno tiene que salir con gente conciente y no loca como uno, porque si por mí fuera todavía estuviera allá lanzándome.
¿Lo mejor de todo? sin duda alguna la Guarapita de Cacao, dios que cosa más divina eso de tomar chocolate con el saborcito del alcohol es una cosa que no tiene nombre, me quería traer por lo menos dos botellas para mi casa pero al final se me olvidó. Otra cosa que sencillamente no tuvo precio fue haberme sentado en la noche estando todo bien oscuro a ver las olas reventar en la orilla, oler el mar, vistear su espuma y escucharlo divino como siempre, tanto que lo que más pasaba por mi mente era la Oda al Mar de Pablo Neruda.

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