¿Qué puedo darte yo?

Voy a negociar contigo, quiero devolverte lo que nunca me diste
y lo que llegamos a tener en conjunto, que me regalaste.
Pienso permutar todo eso a cambio de recibir algo de tí:
la fórmula para olvidarte, porque si me enseñaste a bien amarte,
habrás de saber qué debo hacer para dejar de recordarte.
Nada de esto es mío, ni los paseos al cine,
las horas compartidas, ni los sueños que supiste sembrar en mi,
es tuyo el deseo de compartir vida juntos, pasiones, tiempos,
el oculto anhelo por ser yo quien lleva en sus brazos tu retrato,
expresión infantil de tu mirada, tu rostro,
pequeño regalo del cielo que nunca quise tener,
pero que por tí habría traído con gusto a la tierra.
Son tuyos también los besos. Los que ya tienes porque te los dí
y aquellos que guardaba en un compartimiento secreto..
sólo para tí.
Es tuyo el tiempo (días, meses, años)
que me pasé soñando con tu aroma,
respirándote de cerca,
sintiéndote quemar mi piel con la yema de tus dedos,
tanto que hasta manos de fuego te nombré.
Es tuyo lo que tengo, lo que soy, lo que fui
y hasta lo que pensé que llegaría a ser pero me arrebataste
al guardarte otras cosas tuyas en el bolsillo de aquella chaqueta gris.
¿Qué puedo darte yo, sino todo?
No puedo dejar de regalarte el desvelo,
la línea del cigarro que tantas veces dibujó tu contorno,
el olor a tí impregnado en mi alma, como un papel perfumado,
las sábanas mojadas con lágrimas de alegría,
mi humedad femenina en tu roce.
Te doy todo y más, me entrego completa para que me guardes en tu recuerdo,
para que me tires a la basura, me recojas, me exprimas,
me comas, me bebas y me desees,
o simplemente,
para que me abandones en la obscuridad de tus pupilas,
detrás de tu corazón, cerca, aunque no sea dentro de él.
No te doy nada ya, ni mi recuerdo, ni mi realidad,
porque fui hecha de tu mano, moldeada y por tí tallada,
hiciste de mi lo que quisiste, soy tu medida que hoy te queda ancha
y se te resbala.
Me doy entera para que me resguardes con un fanal de rosa
y que el viento no se lleve mi recuerdo,
pero al final de esto,
la verdad es que no tengo nada que darte, ni siquiera un beso,
porque lo fui todo en tí, ya todo es tuyo
y yo sin tí, simplemente me pierdo.
No tengo nada ya que darte, porque todo te lo dí,
hasta el aire que respiraba; me inhalaste, me absorviste
y sin quererlo me expulsaste.

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