Adiós

Te dije adiós, es cierto,
aunque en mi mar profundo un maremoto despertara,
no se trata de creer que estoy corriendo
o de ver quién puede más, como tú dices,
te dije adiós mi cielo,
porque tengo mis razones para ello.
No se trata de que dejara de amarte, ni mucho menos,
poque aún lo hago, dependo de tí
como del lazarillo el ciego,
soy adicta a tí como a las drogas las modelos,
necesito de tu amor un transplante,
ya lo ves, yo podría amarte menos.
Pero no puedo ser de tu mujer perfecta un reflejo,
porque soy así, única y particular,
no puedo compartirte porque sólo mío te merezco.
Necesito mi libertad, mis alas, mis sueños,
en los que tú estás y también a veces compartimos,
en todos cabes pero no en este momento,
es que no puedo amarrarme a tí pòr complacerte.
Este amor en cambio renuncia a tí y te deja libre,
puedes ahora ser de otra, de todas si lo prefieres,
y aunque extrañe tu voz de ruiseñor en el teléfono,
tu caligrafía de médico pero impregnada de poemas,
aunque siga respirándote en cada momento
y exhalándote suspiro a lágrima,
te digo adiós, nos libero,
de este amor que ha sido tóxico
para ambos durante tanto tiempo.

LYCETTE SCOTT

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