Respuestas

Volvieron a mi las confusiones, salí por las calles preguntando,
buscando despejar la “x” en la ecuación de mis sentiemientos,
mojé mis pensamientos con agua de lluvia,
lloré mis dudas, corrí anhelante, grité,
me desesperé y me calmé varias veces.
Entonces llegaste tú, después de mucho tiempo pensándome,
tanto que al conocerlo me supo a eternidad,
fuiste al grano con la certeza de quien se sabe ganador,
me guiaste con tus palabras pacientemente,
como sólo alguien que conoce esta incertidumbre podría hacerlo,
iluminaste mi camino con cariño y me dejaste sola con mis pensamientos.
Esa noche me retorcí en la cama, como el que se halla enterrado vivo,
sentía lentamente un espacio pequeño abrirse en mi estómago
y me froté contra la pared de la vida buscando tranquilidad,
anhelando explicaciones,
tomé el teléfono a la mañana siguiente y como el cordero
te dije: ven.
Yo sabía que venías a cazarme y
por razones que no supe al momento, quería safarme
de esa muerte cierta, pero no lo hice y seguí tus pasos.
Llegó el humo de la incertidumbre,
la pesadez del sueño de quien busca evitar algo,
la alegría, la nostalgia, el temor incipiente,
vinieron a buscarme y te hallé.
Quisiste tomarme de la mano pero me escabullí,
porque sería el principio de una historia absurda,
me hablaste con calma, me contaste historias, cuentos,
me arrullaste, cuando quise levantarme cantaste en mi oído
y me sonó a delfín que busca una manada,
quebraste mis barreras, mis muros y mis sueños de ser común,
allí lo supe, esa no era vida para mí y quise levantar la construcción caída,
esa que tumbaste con tus palabras, pero mis dudas renacieron,
brotándome como leche hirviendo, me colmaron y me hicieron preguntas.
Las respuestas llegaron con prontitud, con certeza, sabias algunas
confusas otras, llenándome de conocimientos, de verdades
y cuando supiste acabar mis temores, rozaste mi boca:
¡¡¡Ah que dulce beso de nectar!!!
sabías a verdad a respuestas y también a calma,
brotaron mis lágrimas, las curaste con besos,
me acariciaste con suavidad, me hiciste tuya
y más importante aún, me llenaste de seguridades,
esa noche estuviste en mi, estuve en tí, nos llenamos,
me acariciaste como si buscaras por capricho algo que ya encontraste.
Lycette Scott
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