Cosas de mujeres

Hace algunos post (no recuerdo exactamente cuántos) mi querido lector y compañero de blogosfera Protheus me hablaba de que por alguna razón suele gustarle mucho a las mujeres y hablaba de que era por su estilo de , creo que hoy llegué a la conclusión de que es probable que las tengamos cierta predilección hacia esta escritora porque hay cosas que ella dice que sólo las mujeres podemos entender completamente, más aún por la manera de decirlo, a las pruebas me remito: “Celia y yo somos a la antigua. Nos llamamos por teléfono para contarnos secretos, quejarnos, darnos consejos que la otra no escucha y reírnos como dementes por chistes que nadie más encuentra graciosos; también nos juntamos para tomar té con pasteles y acumular en una hora todas las calorías que hemos ahorrado durante el resto del mes. Y a veces nos encontramos para llorar en silencio, porque a las dos nos han tocado en suerte alguna pruebas grandes, de esas que no requieren palabras, sino lágrimas. Si tuviera que precisar, diría que la característica de nuestra relación es la risa y el llanto, que surgen espontáneos, incontrolables, y nos dejan limpias por dentro” (Prólogo del libro Isabel Allende, Vida y Espíritus“).
Analizando el asunto, yo me reí mucho leyendo ese extracto del prólogo que les transcribí, porque así son las amistades entre las mujeres, dígame lo de los consejos hoy casualmente le decía a una amiga: Es que Raquel es experta en salir corriendo a hacer lo opuesto a lo que yo le diga y yo, la verdad, es que también hago lo mismo, con el tiempo lo hemos entendido y ya lo aceptamos como algo inevitable. Así que me pregunto ¿cómo no identificarse una como mujer en un relato como éste? o cuántas lectoras no se sentirán reflejadas en algo como esto: “Las dos nos convertimos en feministas y salimos escapando de la tutela patriarcal apenas pudimos, nos casamos de blanco con el hombre que se suponía adecuado, tuvimos hijos sin pensarlo, pues en esos tiempos la maternidad no era optativa, y veintitantos años más tarde nos divorciamor por razones parecidas. Y a la vuelta de medio siglo, vapuleadas pero aún optimistas, nos encontramos al norte del mundo unidas por la misma pasión: la literatura“.
Son pequeñas cosas que (sin ánimos de ofender) ningún hombre podría entender o ¿me equivoco querido Protheus?

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