Petición


mío, pedazo de mi corazón faltante,
tómameme en tus manos y llevame a volar,
embriágame de poesía, de versos,
de besos y de sexo.
Regálame un pedacito del aire que exalas cuando respiras,
que para mí será como el oxígeno para el tuberculoso,
embórrachame de tí, drógame con tus labios,
sedúceme con tu regreso.
Llévame a tu regazo y haz conmigo lo que tú quieras,
penétrame con la dureza eterna de tu sexo,
que yo para tí he de abirme como una flor en primavera.
Hazme un nido de paja, de hojas, de árboles,
de amor, de silencio, que me sirva para resguardar
mi amor de todos, para ocultarlo de nadie.
Tómame amor como quieras, en donde sea,
no importa porque yo de tí soy un juguete
que puedes tomar, dejar, lavar, divertirte con él
cuanto quieras, más no podrás compartirme
porque llevo tu marca encendida en la piel,
como el ganado el hierro del amo.
Regálame un secreto que los dos conozcamos,
pero que no hayas compartido con más nadie,
porque así con él sentiré la emoción de lo oculto
y que tú amor sólo me pertenece a mi.
No me prives amor de tus manos,
de tu vientre, de tu pecho,
de la manzana que cayó en tu cuello
y que algunos dicen que perteneció a un tal Adán,
porque es allí donde mueren mis besos.
Abre tu boca a mi boca, para que nuestras
lenguas se entrelacen como en una orgía de serpientes,
abre tu mano a mi caricia, para demostrarte que soy más suave
que el silencio y que el oleaje.
Prefiero ser de tí a medias, incompleta,
con incertidumbre, que entregar mi piel a un amor
desconocido e insatisfecho.
He de tejer yo, una telaraña para atraparte,
red de la cual no puedas nunca escaparte,
para saber así que sólo serás de mí,
como yo lo soy de tí.
Toma mi amor, toma mi cuerpo, hazte de él
porque te pertenece, pero no me niegues tu caricia
húmeda en mis pechos.
Haz conmigo lo que te plazca, tómame,
bótame, úsame para invisibles sátiros,
comparte tu piel conmigo en retozos de a ratos,
llevame a nadar, a volar en tus brazos
o simplemente suéltame desde la nube más alta,
para quedarme sin tu amor de pronto
y que el pánico de la caida,
me alivie el dolor de tu abandono.

Lycette Scott. 30/01/2006

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